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Cómo pueden los niños crear su propio videojuego sin programar

· dad@makerplay.ai

Ilustración de una niña diseñando un juego de reparto espacial, con el título «Crea tu primer juego — Sin programar»

Los niños pueden crear un videojuego sin escribir código con una herramienta que convierte sus instrucciones en acciones dentro del juego. ¡Esta forma de trabajar también es cada vez más habitual entre los desarrolladores profesionales!

Siguen siendo ellos quienes deciden qué hace el jugador, qué hace interesante el juego y qué ocurre al ganar o perder.

En Makerplay, esas decisiones toman forma en el Game Board, el tablero de creación. Las tarjetas del juego describen los personajes, los objetos y las reglas. Bolt, nuestro simpático constructor de juegos con IA, las convierte en un juego que tu hijo puede probar y modificar. Así puedes acompañarlo en un primer proyecto, dejando las decisiones creativas en sus manos.

Elige un primer juego al que tu hijo quiera jugar

Empieza por algo que ya le guste. Un juego espacial, una aventura con una mascota o una carrera es suficiente para comenzar. Puedes ayudarle a encontrar una primera parte jugable de su idea preguntándole qué hace el jugador al principio.

Por ejemplo, un niño que quiere crear toda una aventura espacial podría empezar con una misión de reparto: pilotar una pequeña nave, recoger un paquete y llevarlo a una estación espacial evitando unas rocas. Hay un jugador, un objetivo y algo que se interpone. Los demás planetas pueden esperar hasta que ese primer recorrido resulte divertido.

Pon las reglas importantes en el Game Board

Cuando tu hijo empieza un proyecto, describe lo que quiere crear. El coach le ayuda a concretar la idea y convertirla en tarjetas del juego en el tablero. Bolt, que se encarga de generar el código en Makerplay, construye el juego a partir de esas instrucciones.

Cada tarjeta describe con palabras una parte del diseño. En nuestro ejemplo de reparto espacial, el tablero podría incluir estas reglas:

Parte del juego Ejemplo de instrucción
Nave El jugador mueve la nave por la pantalla.
Paquete La nave recoge el paquete al tocarlo.
Estación espacial Entregar el paquete aquí permite ganar.
Rocas Tocar una roca devuelve la nave al punto de partida.

Tu hijo puede leer una regla y decidir si corresponde a su idea. Quizá una colisión debería quitarle un corazón en lugar de devolver la nave al inicio. Quizá el paquete sea un robot perdido. Esas decisiones cambian la experiencia de juego, aunque el niño nunca escriba el código que hace funcionar las colisiones.

Game Board de Makerplay con instrucciones escritas para los personajes junto a un juego de caballeros en funcionamiento
Otro proyecto, Willow Square, muestra cómo el Game Board conecta las instrucciones escritas con el juego. Abre la imagen a tamaño completo para ampliarla con el navegador. Juega a Willow Square.

Construye una versión y deja que tu hijo juegue

Cuando estén las reglas importantes, genera el juego y pruébalo con tu hijo. No hace falta planear todos los niveles ni elegir cada detalle del decorado antes de empezar.

Deja que tu hijo juegue antes de dar tu opinión. Pregúntale qué le parece: ¿funciona como se lo imaginaba? ¿Qué le ha gustado? ¿Hay algo que no se entienda bien?

Su respuesta da sentido al siguiente paso. Puede que note que las rocas son imposibles de esquivar, que recoger el paquete resulta satisfactorio o que cruzar una pantalla vacía lleva demasiado tiempo. También puede estar contento con el juego y querer enseñárselo a alguien.

Encontrar errores es normal al desarrollar software. Si la nave no puede recoger el paquete, hay un fallo que corregir. Ayuda a tu hijo a describir lo que ocurrió y lo que debería haber pasado: «He pasado por encima del paquete, pero se ha quedado ahí. La nave debería recogerlo al tocarlo».

Cambia algo porque tu hijo quiere hacerlo

Después de jugar, tu hijo quizá tenga una idea concreta para la siguiente versión.

Supongamos que el recorrido le parece demasiado fácil. Pregúntale qué lo haría más interesante. Puede que quiera un paso estrecho entre las rocas. O que decida que la nave debe moverse de otra manera cuando lleva el paquete.

Ayuda a tu hijo a modificar esa parte con el coach o directamente en el tablero, generar otra versión y jugar de nuevo. Cambiar una sola cosa cada vez puede ayudar a apreciar su efecto. Si la nueva regla hace que el recorrido sea menos divertido, tu hijo puede pedir que vuelva a ser como antes o probar otra idea.

Eso ya es un primer proyecto que merece la pena: un juego que quería crear, un resultado que ha probado y una decisión que ha tomado para mejorarlo. El juego puede seguir siendo pequeño.

Ayuda sin diseñar el juego en su lugar

Puedes leer una instrucción en voz alta, escribir lo que dice tu hijo o ayudarle a describir algo que no funciona. Deja las decisiones sobre el juego en sus manos siempre que sea posible. Una regla divertida que tú no habrías elegido puede ser precisamente lo que más le importa.

Si se queda atascado, pregúntale por algo concreto de su juego. «¿Qué debería pasar cuando la nave llega a la estación?» es más fácil de responder que «¿Cuáles son las mecánicas de tu juego?». Ofrece una sugerencia si quiere ayuda, dejando espacio para una idea distinta. El coach también está ahí para inspirarle o ayudarle a entender cómo se crean los juegos.

Los niños que necesitan ayuda para leer o escribir pueden disfrutar creando el juego contigo. Su autonomía depende de lo cómodos que se sientan con la interfaz y de su facilidad para explicar lo que quieren, además del tamaño del proyecto.

Crear juegos sin código y aprender a programar

Makerplay permite a los niños diseñar el comportamiento del juego mediante instrucciones escritas y probar el resultado. Eso incluye definir un objetivo, concretar una regla y comprobar si un cambio ha tenido el efecto deseado. No necesitan escribir en un lenguaje de programación convencional.

Si tu objetivo principal es que construyan directamente la lógica del programa, Scratch utiliza bloques que los niños arrastran y encajan. Tu hijo puede disfrutar de ambas formas de crear. Nuestra comparación de Makerplay, Scratch y Godot explica qué pone cada herramienta en manos de quien crea el juego.

Puedes explorar los juegos de la Arcade antes de crear una cuenta, o ver con tu hijo cómo se crea un juego en Makerplay. Cuando tenga una idea que quiera probar, crea una cuenta de padre, madre o tutor para empezar.

Crea un juego al que puedas jugar

Los niños describen una idea en un tablero visual. La IA les ayuda a convertirla en un juego que pueden probar y mejorar.

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